No acaba la polémica con las cuadrillas de la Sentencia y de la Macarena, tras la decisión del capataz de cofradía Antonio Santiago de dejar fuera a un considerable número de costaleros, tan solo a dos días de la igualá y además no personalmente, sino siendo avisados de la expulsión por teléfono, aduciendo para hacerlo una fata de confianza hacia ellos.
Esto ha derivado en que los costaleros expulsados hayan dirigido un escrito a la Junta de Gobierno en el que explican que, en primer lugar no han sido informados por el capataz, sino por sus auxiliares para decirles que no cuentan con ello en la igualá que se va a celebrar en la noche de hoy, y para la que se han inscritos más de 700 hermanos, ya que este año era obligatorio hacerlo previamente.

Piden a la hermandad que las expulsiones queden sin efecto y que se suspenda la igualá hasta que se aclaren realmente los motivos por los que han sido dados de baja de las cuadrillas, ya que han sido afectados costaleros tanto del palio como del misterio. Hacen especial hincapié en que se expliquen las circunstancias reales y que se les muestre en qué capítulo de las reglas de la corporación se permiten estas expulsiones y que si esa decisión cuenta con el apoyo del hermano mayor y de su junta.
Los firmantes del escrito quieren que Fernández Cabezuelo, hermano mayor, junto con los fiscales de la hermandad y el diputado mayor de gobierno, les reciban a la mayor brevedad posible dada la gravedad del asunto ya que estos dirigentes son los que tienen que velar por el cumplimiento del reglamento interno y la reincorporación de los hermanos de ambas cuadrillas. Los, hasta el pasado año costaleros, indican también que se las ha producido un daño moral y espiritual inmerecido tras años de servicio a la hermandad y que se sienten dolidos tanto personal como espiritualmente.
Finalizan diciendo que le expulsión es arbitraria y discriminatoria y que no está amparada por el reglamento de la hermandad y que desconocen si hay acuerdo alguno de la junta al respecto o si ha sido una decisión propia del capataz y que siempre han sido un colectivo participativo e integrado en la vida diaria de la cofradía.
