Veinticinco años del encuentro de las Esperanzas en la Catedral

El 14 de abril de 1995, la dolorosa de Triana y la Macarena protagonizaron uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa de Sevilla

En este martes de Pascua de Resurrección, 14 de abril, se cumple un cuarto de siglo de uno de los acontecimientos más importantes de las últimas décadas en la Semana Santa de Sevilla: el encuentro frente a frente de la Esperanza de Triana y la Macarena en la Catedral en la Madrugada del Viernes Santo de 1995. 

Cuando las casualidades parecen no existir. Este hecho estaba escrito y la historia había deparado que el 14 de abril de 1995, la Macarena y la Esperanza de Triana estuvieran frente a frente en el interior de la Catedral. 

Ocurrió tal día como hoy hace veinticincos años. Aún se recuerda como si más en más ocasiones hubiera sucedido. Se convirtió en uno de los instantes históricos de la Semana Santa en mucho tiempo y que el peor enemigo de las cofradías fue el culpable.

Eran las cinco y media de la madrugada del Viernes Santo, comienza a llover. La Macarena muy cerca de la Catedral se resguarda en el interior del primer templo de Sevilla. Por otro lado, el Señor de la Sentencia se pensó en un primer momento que iría al Salvador pero finalmente acabó en la Anunciación.

El Silencio había concluido su estación de penitencia, el Gran Poder fue cubierto con un plástico y regresó antes de su horario a la basílica de San Lorenzo. El Calvario pasó por delante de la Macarena y volvió hasta la Magdalena, la Esperanza de Triana estaba en Campana y los Gitanos camino de la carrera oficial.

Instantes después, sobre las siete de la mañana, vuelve a aparecer el líquido elemento, lo que produjo que la Esperanza de Triana acelerara el ritmo y llegó a la Catedral, mientras que el Cristo de las Tres Caídas estaba en el arco del Postigo. Los Gitanos se encontraba en los palcos de la plaza de San Francisco.

La hermandad trianera decidió continuar con el permiso también de la Macarena. Antes de abandonar la Catedral el palio de la Esperanza de Triana, empezó a girar hasta que las dos Esperanzas se miraban, estando ambas pasos casi pegados. Allí se cantó la Salve. Unos privilegiados pudieron presenciar tan emotivo acto.

Primero salió la Esperanza de Triana y seguidamente la Macarena para unirse al Señor de la Sentencia y regresar a la basílica. Por último, los Gitanos realizó la carrera oficial al revés. 

Será difícil que pueda volver a repetirse este encuentro convertido en uno de los momentos más importantes de la Semana Santa en las últimas décadas pero nunca se sabe cuando nos referimos a la Esperanza.