Suspendidos el traslado de la Virgen y la Romería del Rocío por el Coronavirus

La Hermandad Matriz toma la decisión ante la crisis del coronavirus y empieza a estudiar una nueva fecha

Al final se han confirmado los peores temores de los rocieros de todo el mundo. En un año que era extraordinario per se, un año de Venida que prometía un mes de mayo de intensa devoción rociera, el coronavirus y las imprescindibles medidas destinadas a su contención han dado al traste con todos los actos litúrgicos y populares programados, por tradición, para el final del mes de las flores.

Así, «con dolor, pero con fortaleza», el presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, ha anunciado a los hermanos y a las hermandades filiales que la Virgen no procesionará por Almonte vestida de Reina el 17 de mayor, como es preceptivo antes de su regreso a la aldea, fijado para el 24 del mismo mes; y por supuesto, no habrá Romería del Rocío, porque resulta imposible, en las circunstancias actuales, movilizar ni concentrar al millón de romeros que cada año acude en primavera, por los caminos y desde toda España –incluso desde Bélgica-, a la aldea almonteña. Es una decisión tomada «atendiendo a las recomendaciones de todas las autoridades y considerando la máxima prioridad, que en estos momentos debe constituir el único motivo de atención y preocupación de todos, la salud».

Es una decisión dolorosa la que ha tenido que tomar la Hermandad Matriz de Almonte, muy meditada y retrasada todo lo que ha permitido el calendario, con la esperanza de que las circunstancias cambiaran lo suficiente como para no tener que suspender una tradición ancestral. No en vano, esto anula no solo el traslado y la Romería, prevista del 29 de mayo al 1 de junio, sino «todos los actos previos programados en Almonte, empezando por el cabildo de elección de Hermano Mayor del Domingo de Resurrección, la Asamblea General de Presidentes y Hermanos Mayores del día 19 de abril y los actos proyectados para el mes de mayo, con la procesión de la Santísima Virgen por sus calles, el día 17 o el regreso a la aldea del Rocío, el día 24 de este mismo mes».

Sin fecha concreta para su celebración

Sin embargo, y aunque la comunidad rociera anhela contar con una nueva fecha, la Matriz es muy clara: «Ahora mismo somos incapaces de predecir el futuro: ¿cuánto tiempo durará la pandemia?, ¿hasta cuándo se prolongarán las medidas restrictivas preventivas como está ocurriendo en China, más allá de la situación del Estado de Alarma, que no permitan la convocatoria de citas masivas? o ¿cómo estará la economía de las personas y de las instituciones después de esta pandemia?». «Por tanto –continúa el escrito-, no queremos aventurar nada en estos momentos y esperaremos a que tengamos una visión más completa del final de esta crisis inédita y desconocida, para tomar las determinaciones que procedan y que, en cualquier caso, debemos pensar que aconsejarán su simplificación».

En estos días de elucubraciones, el mes de septiembre se perfilaba como el más apropiado, sobre todo si tenemos en cuenta que, antaño, la Romería del Rocío tenía lugar coincidiendo con la festividad del Dulce Nombre de María. También el Rocío Chico, que se celebra en agosto, parecía una buena ocasión para retomar las tradiciones aplazadas, aunque es imposible prever por el momento cuál será la situación para estas fechas.

En cualquier caso, la Hermandad Matriz de Almonte ha invitado a todos los hermanos y rocieros a tomar este golpe como un «sacrificio» digno de ser ofrecido a «todas las personas que ya están sufriendo en la primera línea de batalla las consecuencias de esta pandemia que ha trastocado todos los planes de familias, empresas e instituciones en todo el mundo». «Por los enfermos, por los dolientes de los fallecidos, por los agentes de la sanidad, de la autoridad y de todos los ámbitos laborales que están sosteniendo el sistema en estas circunstancias tan difíciles», por todos ellos, la Matriz ha invitado a rogar a la Virgen del Rocío al tiempo que ha instado a los rocieros a centrarse en estos momentos en la familia, las empresas, las parroquias y en los pueblos, «en los órganos que vertebran nuestra sociedad y nuestra comunidad de creyentes».

Mientras tanto, la Virgen del Rocío permanecerá en la villa. No es la primera vez que la estancia de la Blanca Paloma en Almonte varía de los nueve meses de rigor. Muy al contrario, cabe recordar que la historia de las Venidas de la Virgen a Almonte está motivada por la necesidad de su intercesión en las calamidades que asolaban o amenazaban al pueblo. El Covid-19, en este caso, no deja de ser una epidemia como las que antaño atemorizaban a los habitantes de la villa, que dependiendo de las circunstancias y con más o menos ceremonial, se trasladaban a la aldea para traer a su Patrona hasta la Parroquia de la Asunción.

En esta ocasión, las circunstancias han querido que la Virgen se encontrarse ya en el pueblo, por lo que lo que habrá que decidir ahora es cuándo se producirá el regreso. Por lo demás, Almonte está preparado para dispensar a su Patrona la despedida que merece, con sus tradicionales arcos cuajados de flores que durante meses han sido preparados por los hombres y mujeres de Almonte, que lejos de dejarse afligir por la adversidad, han reservado todas sus energías para cuando las circunstancias permitan disfrutar de todas las citas pendientes.