in

El encuentro de las dos Esperanzas 😍 (Incluye VÍDEO)

Uno de esos hechos fortuitos que duran apenas unos minutos pero perduran toda una eternidad en el recuerdo

Veintiséis años se cumplen en la jornada de hoy, 14 de abril, de uno de los acontecimientos más recordados de la Semana Santa más reciente, uno de esos hechos fortuitos que duran apenas unos minutos pero perduran toda una eternidad en el recuerdo de los sevillanos. Nos referimos al encuentro de las dos Esperanzas en la Catedral de Sevilla.

Aquel año, la lluvia había impedido que un mes antes el Señor del Gran Poder recibiera sobre su paso la Medalla de Oro de la Ciudad y sorprendió el Martes Santo a la hermandad del Dulce Nombre en la Catedral, donde quedaría resguardada hasta el Domingo de Resurrección, jornada en la que también regresó la Candelaria desde la Universidad. Pero de todas las imágenes que la lluvia regaló aquel año, la del encuentro de las dos Esperanzas fue la más emotiva por el fuerte impacto.

Eran las cinco y media de la madrugada del Viernes Santo, comienza a llover. La Macarena muy cerca de la Catedral se resguarda en el interior del primer templo de Sevilla. Por otro lado, el Señor de la Sentencia se pensó en un primer momento que iría al Salvador pero finalmente acabó en la Anunciación. Instantes después, sobre las siete de la mañana, vuelve a aparecer el líquido elemento, lo que produjo que la Esperanza de Triana acelerara el ritmo y llegó a la Catedral, mientras que el Cristo de las Tres Caídas estaba en el arco del Postigo. Los Gitanos se encontraba en los palcos de la plaza de San Francisco.

Así se llegó al momento en el que el paso de palio de la Esperanza de Triana encarada la Puerta de los Palos. El capataz mandó que el paso se girara y así se encaró con el de la Macarena. Prácticamente pegado uno con el otro. Dos ascuas de luz. Dos Esperanzas cara a cara.
Se cantó la Salve de manera espontánea. Fue muy emotivo. Un momento de muchos sentimientos. Las juntas se abrazaron.

Fuera, el público aplaudía la escena y también entonaba la Salve. Tras el breve encuentro, salía la Esperanza de Triana de la Catedral a los sones de Pasa la Virgen Macarena. Acto seguido, la Virgen de la Esperanza hizo lo propio para encaminarse rápidamente hacia la Anunciación donde ya se estaba formando el cortejo.
Tras aquel encuentro en la Madrugada del 15 de abril de 1995 se reforzaron y afianzaron aún más las relaciones fraternas entre estas dos hermandades.

Puntúa positiva o negativamente este artículo

Escrito por Hermano Mayor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

«LLena eres de música», un rayo de luz entre tanta tiniebla

HISTORIA – La Borriquita de Triana