La Hermandad del Resucitado de Jerez informa que el Cabildo General de Hermanos, reunido recientemente, ha adoptado por unanimidad una serie de decisiones fruto de una reflexión profunda, serena y plenamente eclesial, orientada a depurar y clarificar los signos externos con los que la corporación celebra la Procesión Gloriosa del Domingo de Resurrección.
Esta reflexión no responde a modas, presiones externas ni planteamientos estéticos, sino al deseo sincero de vivir y expresar la fe con mayor fidelidad al misterio que se celebra. La Hermandad parte de una convicción clara, compartida por la Iglesia: «las expresiones de la piedad popular no son un fin en sí mismas, sino un medio al servicio del mensaje cristiano, y deben ser siempre transparentes al misterio que anuncian, evitando signos que puedan inducir a confusión o a una lectura incompleta del mismo».

La decisión de no utilizar el antifaz en la Procesión Gloriosa se apoya en una distinción esencial de la tradición cristiana: no es lo mismo acompañar a Cristo en su Pasión como penitente que proclamar su Resurrección como testigo. La figura del penitente, propia de las procesiones penitenciales, expresa exteriormente la conversión, el recogimiento y la expiación. En este contexto, el antifaz, como signo de anonimato y ocultación del rostro, remite al camino interior del arrepentimiento y a la humildad del pecador que se reconoce necesitado de misericordia.
Por el contrario, la Procesión Gloriosa del Domingo de Resurrección no celebra la culpa ni el silencio penitencial, sino la victoria de Cristo sobre la muerte, fundamento de la fe cristiana. En ella, los hermanos no acompañan a Cristo como penitentes, sino que participan del anuncio pascual como testigos visibles de la Resurrección. Desde esta clave, el rostro descubierto adquiere un profundo valor simbólico, teológico y catequético: el cristiano resucitado con Cristo no se oculta, sino que da la cara, proclama con su presencia que la muerte ha sido vencida y que la fe se anuncia con gozo y con luz. Mantener una prenda históricamente vinculada al ámbito penitencial en una celebración gloriosa puede inducir a una lectura equívoca del signo y oscurecer el mensaje pascual que se quiere anunciar.
La Hermandad entiende, por tanto, que no resulta coherente mantener una prenda propia del penitente en una procesión que no tiene carácter penitencial, sino pascual y proclamativo. Esta reflexión no pretende juzgar usos ajenos, sino ordenar los propios signos para que hablen con claridad y ayuden al pueblo fiel a comprender y celebrar el misterio central del cristianismo.
La corporación desea expresar públicamente su agradecimiento al Sr. Obispo y a su Director Espiritual, cuya cercanía, orientación pastoral y acompañamiento han sido fundamentales en este proceso de discernimiento, ayudando a la corporación a depurar los signos y a situarlos al servicio de una celebración correcta, gozosa y evangelizadora del día de mayor gloria para un cristiano: la Resurrección del Señor.
En coherencia con lo aprobado, en la próxima Semana Santa los hermanos procesionarán con túnica y capa, y sin el mencionado antifaz. Asimismo, una vez concluida la Semana Santa, se abrirá un proceso de estudio y reflexión mediante la creación de una comisión compuesta por hermanos de la corporación, que tendrá como finalidad profundizar, desde criterios teológicos, litúrgicos, históricos y pastorales, en el diseño de un hábito propio para la Procesión Gloriosa, fruto de un estudio riguroso y bien fundamentado.
Subrayan que esta postura es exclusivamente fruto de una reflexión interna, vinculada a su propia identidad y a su manera concreta de vivir y celebrar la fe. En ningún caso pretende erigirse en referente ni condicionar los procesos de discernimiento de otras corporaciones. Del mismo modo, desde el respeto mutuo y la comunión eclesial, la Hermandad solicita que sea respetada esta decisión, adoptada en total libertad por su Cabildo de Hermanos.
Por otro lado, el Cabildo ha acordado retirar del culto, con profundo cariño y gratitud, la actual Imagen del Santísimo Cristo Resucitado el próximo 9 de febrero, tras la celebración de una Misa de Acción de Gracias por las abundantes gracias espirituales recibidas a lo largo de los años mediante la contemplación de esta Sagrada Imagen. El destino definitivo de la misma se articulará mediante una cesión, con la condición expresa de que se mantenga el culto público a la Imagen, encontrándose actualmente pendientes determinados aspectos que serán comunicados oportunamente.

Finalmente, invitan a todos los jerezanos a participar en la bendición de la nueva Imagen del Santísimo Cristo Resucitado, que tendrá lugar el 15 de febrero a las 13:00 horas, en la Parroquia de San Dionisio, en una Solemne Eucaristía celebrada por el Sr. Obispo. Durante toda la jornada, la Imagen del Santísimo Cristo Resucitado permanecerá en veneración de los fieles.
La Hermandad vive este momento con espíritu de acción de gracias, responsabilidad y comunión, convencida de que cuidar los signos es también cuidar el anuncio de la fe y ayudar al pueblo cristiano a celebrar con plenitud el misterio central del cristianismo: la victoria de Cristo sobre la muerte.
