#MemoriaCofrade : Las Tres Caídas y la Esperanza de Triana o cómo poner de acuerdo a toda Sevilla

La Hermandad de La Esperanza de Triana es la devoción que envuelve a toda Sevilla. Nunca nadie había puesto a tantas personas de acuerdo como el Señor de las Tres Caídas y su Madre, María Santísima de la Esperanza. Así recorren el puente, entre un mar de gentes, así llegan a la Campana y así, con el amanecer rozando sus mejillas, vuelven ya de mañana a su barrio.

CRISTO DE LAS TRES CAÍDAS

La imagen de Jesús está atribuida a Marcos Cabrera (s. XVI), con restauraciones posteriores; las que le acompañan en su paso fueron realizadas entre 1939 y 1941 por Antonio Castillo Lastrucci.

El paso de misterio es de estilo neobarroco, dorado, iluminado por candelabros de guardabrisas. Es tallado en 1979, lleva relieves en plata de ley y cuatro ángeles en las esquinas. Es dorado de nuevo en 1996. El Señor lleva potencias de oro de ley, y los casquetes en plata dorada, de la cruz del Señor. El palio tiene la orfebrería en plata de ley, con respiraderos y candelabros de cola. Lleva una miniatura de la Inmaculada, en plata.

En el primer paso, vemos a Jesús con la cruz al hombro en su tercera caída, que es ayudado por el cirineo en presencia de un soldado romano a caballo, el cual guía al Señor en su camino al Gólgota y una mujer con dos niños.

A menudo, como es habitual en la Semana Santa hispalense, los costaleros coordinan sus pasos con la música de la banda que les acompaña. Esta cofradía cuenta con una banda propia: la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas.

ESPERANZA DE TRIANA

La Virgen lleva corona de oro de ley realizada en 1984. El palio es de malla bordado en oro, con bambalinas realizadas en parte en el convento de Santa Isabel, con techo con centro en terciopelo verde bordado en oro y el resto bordado en malla. La Virgen posee dos mantos que alterna en su salida procesional.

La imagen de la Virgen fue tallada sobre 1816 (se cree que por Juan de Astorga), más tarde retallada por José Ordóñez (forjador definitivo de los actuales rasgos de la Esperanza); Castillo Lastrucci la policromó y le hizo nuevas manos en 1929, y fue restaurada en 1989 por Luis Álvarez Duarte.