Montserrat sumerge a Sevilla en un descuento sin vuelta atrás

El Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla estuvo presidido por el Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de la Hermandad de Montserrat. 

El Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla, organizado por el Consejo de Hermandades y que estuvo presidido por el Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de la Hermandad de Montserrat, fue sencillamente extraordinario en todas sus vertientes. La magnífica talla de Juan de Mesa, en su IV centenario, ofreció a Sevilla toda la unción para llevarnos a la oración en este piadoso acto cuaresmal. El público, con una participación muy activa, llenó las calles del Centro de la ciudad y, sobre todo, las naves catedralicias para el rezo del Vía Crucis. E incluso la meteorología brindó una tarde-noche primaveral para esta primera cita relevante de la Cuaresma sevillana.

Eran las 17.30 horas cuando las puertas de la Capilla de Montserrat se abrieron para que el amplio cortejo de hermanos con luz comenzaran su traslado hacia la Catedral hispalense. Y a las 17.40 horas aparecía bajo el dintel el portentoso crucificado en una significativa posición alzada que mostró aún con más detalles los rasgos y facciones de su rostro (mucho más cercano a lo que acostumbramos a verlo los Viernes Santo).

Discurrió el traslado de ida por lugares emblemáticos como la Capilla de San José, la Plaza del Salvador o Argote de Molina antes de que la venerada imagen accediera a la Catedral por la Puerta de Palos a las 20.00 horas.